miércoles, 25 de abril de 2007

Un cojín por corazón

Que ironía. Antes de ayer estaba demasiado triste para escribir. Y hoy que ya no estoy tan triste, no puedo escribir lo que sentía. Puedo intentarlo, aunque sea con frases cortas, traduciendo los flashes que me vayan viniendo.
Huecos en las estanterías... falta una almohada... medio armario está vacío... y en mi pecho una huella, como cuando mi gato se levanta del cojín, esperando a que el aire y el tiempo permitan a la espuma volver a su forma original, aunque cada vez vuelva un poquito menos. Tal vez sea el momento de tirarlo y comprar uno nuevo, de esos de flamante látex o incluso la revolucionaria viscolástica, siempre recuperan su forma, aunque la garantía es de tan solo 10 años. Y dentro de diez años que?, que hago con mi corazón? Hummm, hablaba de mi corazón o del cojín, ahora me he perdido...

1 comentario:

Ana dijo...

Ura, el corazón es más fuerte de lo que pensamos. Cree en tí.

Un beso muy grande.