martes, 10 de abril de 2007

¿Dónde está la belleza?

No está en la juventud o la vejez, en lo tradicional o lo moderno, en lo natural o artificial, en lo nuevo ni en lo viejo... No está en el viento ni en el sol, ni en el vigor de una yema en una rama... ni en la espiral de un caracol... La belleza, con toda seguridad, está en todo. Pero sobretodo está en los ojos del que está mirando.

La belleza no se gasta, pero se gasta el enfoque del que la contempla, se gasta la percepción... A fuerza de verlo dejas de apreciarlo, a fuerza de tenerlo... de sentirlo... En general, somos tan banales y trabajamos tan poco el consciente que necesitamos del momento malo para disfrutar más del bueno, incluso llegamos a provocar el malo para disfrutar conscientemente del bueno.

Por costumbre no traemos al consciente el valor que tiene ese momento de asueto diario con unos amigos (por poner un ejemplo), sino que a base de repetir esa reunión, la devaluamos. Necesitamos del caos de la ciudad para disfrutar de la paz de un lago, del sabor de una almendra amarga para deleitarnos con un cristal de azúcar, o perder el olfato temporalmente para redescubrir el olor de una naranja...

No somos capaces de vivir cada momento como único o como último, y así es como creo que se encuentra la belleza en todo y cada día: intentando ver cada cosa como única o como si fuese la última vez que la verás...

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